samedi 17 mars 2007

Doctor Morilles


Shhhhhhh. Silencio en el bosque y échense a buscar. Hemos llegado al point de las morilles, que al parecer son a los champignones lo que papa amarilla es a la papa, o sea la variedad más sabrosa. También es la menos común y, por lo tanto, la más cotizada en el mercado: un kilo de morilles secas puede costar hasta cien dólares en un supermercado.
Por eso, shhhhh, que nadie se vaya a enterar que estamos en uno de los pocos sitios donde ya han comenzado a brotar a estas alturas del anho. Pero quién va a meterse a este fin de mundo, me atrevo a replicar haciendo gala de mi terco escepticismo citadino solo para toparme con la severa mirada de Magtán que acaba de extender el brazo para mostrarme a otro recolector que se aleja en la dirección opuesta de nuestro rincón del tesoro. Ta bien, mejor me callo.
La primera vez que Magtán me contó sobre la tradición familiar de salir a buscar champignones todavía éramos novios virtuales, así que solo pude ver las fotos de su botín y no se parecían en nada a los champignones limpiecitos y perfectamente envasados que se venden en Santa Isabel. Esos son "paris", me explicó mi futuro esposo. Resulta que los paris los encuentras casi por todas partes durante el verano, pero también hay bolets, trumpets, chanterelles y unas cincuenta variedades más, por hablar solo de los que se pueden comer. Claro, también están los venenosos. Así que mejor no te pongas a recoger champignones si no sabes del tema.
De hecho, la experiencia puede ser muy frustrante si no conoces las temporadas de cada variedad, sus formas (para poder distinguirlos entre la maleza) y el hábitat en que suelen desarrollarse (los alrededores de los árboles poblados de musgo, las quebradas cubiertas de hojas secas, las orillas de los riachuelos). También debes estar dispuesto a ensuciarte las manos y la ropa, porque no hay manera de distinguirlos a menos que claves la rodilla en el suelo y apartes delicadamente ramitas, hojas, dátiles secos y demás. Delicadamente es la palabra clave. Tienes que tener cuidado donde pisas porque de un solo zapatazo puedes estropear un hermoso grupo de champignones.
Hemos dejado el auto al borde de la carretera. Luego de caminar un poco a través del campo, tomamos una trocha que data de la época medieval -y que desembocaba en un castillo del que ahora no quedan ni rastros- y finalmente nos desviamos otra vez, ahora sí en el bosque, bosque. Hay que trepar un poco, y bajar de nuevo hasta llegar a un río seco. Una vez ahí, shhhh.
Luego de una hora de escrutar minuciosamente el suelo, regresamos a casa con diez morilles pequenhas. Suficiente para una buena salsa que queda buenaza con cualquier carne. No está mal para ser la primera salida del anho y mi debut absoluto en estas lides. Bon appétit.

PD: En la foto, la morille es esa cabecita negra junto al dedo de Magtán. Hay que sacarla de raíz. Hoy solo encontramos chiquitas, de entre dos y cinco cms., pero pueden llegar a medir hasta 30 cms. de alto, y entonces se les llama morillons.

mardi 13 mars 2007

La noticia suiza de la semana

El cuasi incidente helvético-liechtensteiniano

A ver ninhos, capital de Liechtenstein? Nada de lichtenqué, el principado hijito, que tiene 160 kilómetros cuadrados de superficie y 35 mil habitantes. Vaduz peee. No, si yo tampoco tenía idea hasta que me topé con esta noticia en el periódico de hoy: Ocurre que una ligera confusión de coordenadas ha convertido a los militares helvéticos en el hazmerreír de sus pares del resto del mundo. O al menos así es como han decidido levantar la noticia los medios locales.
Todo comenzó la noche del 28 de febrero pasado, cuando un contigente de 170 soldados realizaba un recorrido de entrenamiento de 25 kilómetros. El destino era la localidad suiza de Luzigsteig, pero como hacía frío, llovía a forro y todo estaba muy oscuro; el encargado de la patrulla no le prestó mucha atención a su brújula hasta que un discreto letrerito les hizo saber que se encontraban en la comuna liecteinsteniana de Balzers. Nada grave por suerte, media vuelta previa llamada al alcalde de la jurisdicción para expresarle las más civilizadas disculpas y todos a comer fondue en el cuartel.
Solo que a alguien -se sospecha de alguno de los reclutas, indignado por haber caminado más kilómetros de los programados en pleno invierno, aunque también podría haber sido algún súbdito del principado ansioso de poner su terrunho en el mapa internacional- le pareció que la historia podía ser intererante, y no se equivocó. Daniel Reist, portavoz de las fuerzas terrestres suizas, se vio de pronto catapultado a las ondas catódicas de Al Jazira, Stern TV (Alemania), REN TV (Rusia) y a las páginas de medios como el Washington Post y el New York Times, además de una presentación en radio Europe1 para el programa On va se gêner, un irreverente espacio que se caracteriza por no dejar munheco con cabeza. "En este tipo de situaciones, solo te salva el humor", declaró Reist con envidiable sentido de la autoderisión. Qué armas portaban los soldados perdidos? le preguntaron. "Cuchillas suizas, por supuesto", contestó. Bueno, la intención es lo que cuenta. Por su parte, en el New York Times, el escritor suizo-alemán Peter Stamm se tomó el trabajo de explicar que esta anécdota no debía sorprender a nadie teniendo en cuenta que el ejército de la confederación utilizó palomas mensajeras hasta 1994, mientras que el escuadrón de ciclistas fue desarticulado hace solo cuatro anhos.
Y a todo esto que dicen los presuntos invadidos? Pues nada, que cuando quieran vecinos, cualquier cosita acá estamos no más, total si lo que no debe sobrar en Liechtenstein son turistas.

vendredi 9 mars 2007

MUDANZAS HAMEL
Siempre listo, siempre fiel

Desde el lunes,
visítenos en

nuestro nuevo local!

No se pierda la
gran inauguración!

Pica pica


He postergado varias semanas el momento de buscar su significado en el diccionario. Y aunque ya sospechaba lo que quería decir, guardaba alguna esperanza de que se tratara de un animalito típico de estas tierras. Pero no, efectivamente, cada vez que Magtán me contaba de las veces que se había encontrado un tique y cada vez que yo leía en los diarios advertencias sobre el inicio de la temporada de tiques y las enfermedades que pueden causar me estaba negando a aceptar que me estuvieran hablando de garrapatas. Mecanismo de evasión que le llaman pues todo indicaba que se trataba de esos horripilantes bichos que en Lima únicamente vi una vez , en realidad primero lo palpé, en la piel de nuestra perra, la Goya.
"Se te suben y se alimentan de tu sangre", me explicaba Magtán, "a Zambi le he sacado unos bien gordos, pero yo solo me encontrado unos chiquitos, aunque una vez se quedaron las patitas cuando me lo saqué y tuve que ir al doctor". He ahí el único motivo que me servía para aferrarme a la posibilidad de que no fueran garrapatas: a quién se le ocurre ir al doctor para que te saque una? Pues no sé si sea una característica de las garrapatas europeas pero, según advierte la prensa, estos tiques son transmisores de dos enfermedades que pueden ser graves: la encefalitis del tique y la borréliose de Lyme. Los primeros síntomas de ambas son semejantes a la gripe, solo que la encefalitis suele pasar rápido y sin mayores consecuencias (a excepción de un 10% de casos); pero la borréliose causa inflamaciones del sistema nervioso y muchas veces sus estragos solo son identificables al cabo de varios anhos. Incluso hay vacunas para prevenirla, solo que no impiden que se te peguen los bichos.
Como las garrapatas hibernan en los meses más fríos y generalmente mueren debido a la sequedad del verano, la mayor cantidad de "mordeduras" se registra en primavera. O sea, ahorita no más. Magtán me jura por todos los picos alpinos que basta con echarse repelente pero el bombardeo mediático me hace sospechar algo un poco distinto.
Yo he tenido piojos, cuando vivía en Huancayo, y recuerdo que con Fiorella nos los sacábamos mutuamente cuando no teníamos nada mejor qué hacer. También se nos han subido varias pulgas -culpa de nuestros perros y gatos demasiado callejeros para que los productos ad hoc les hicieran efecto- que solíamos guardar cuidadosamente entre nuestras manos para soltarlas en los buses llenos de gente (éramos unas criaturas, no muy inocentes, pero criaturas al fin). Y nos encantaba jugar a matar zancudos compitiendo por ver quién hacía la mancha más grande y sanguinolenta en la pared. Pero garrapatas? Y eso que no les cuento el lugar del cuerpo humano en que prefieren alojarse, solo les diré que les encantan las zonas peludas, pero mayormente no logran sobrevivir para ubicarse en la cabeza.
La población de riesgo? Los caminantes -como mi marido y su perro- y los recolectores de champignhones, como mi marido, toda mi familia política, el perro y, a menos que encuentre una buena excusa a la brevedad posible, este pechito.
Yo siempre le he tenido reparos a la naturaleza, y en algún momento aprendí a aceptar sin complejos mi espíritu antirrural. Los viajes de Rafo León y los documentales sobre las maravillas del campo nunca me convencieron de abandonar la seguridad del cemento. Ahora veo que no me faltaba razón, pero me temo que es un poco tarde. Nunca como en estos días he visto tan entusiasmados a mis suegros y mi cunhada. Llaman a la casa para preguntarle a Magtán si en sus caminatas ya ha visto algunas morilles o bolets o paris (champignones todos), y para pedirle las coordenadas exactas de los points fijos. Y él que no, pero que ya no debe faltar mucho, porque el invierno casi no se ha sentido y seguro que pronto comienzan a brotar. Junto con las garrapatas, pienso yo y, al parecer, soy la única que lo piensa.
Mientras escribo estas líneas, Zambi duerme la siesta del que quizá haya sido nuestro último paseo hasta el próximo inverno. Y a mí ha empezado a picarme todo el cuerpo.

dimanche 4 mars 2007

Cambio de cancha

La próxima semana nos mudamos. Bueno, ya nos estamos empezando a mudar o, mejor dicho, Magtán ha empezado a embalar y llevar cajas al nuevo departamento. Yo casi no he colaborado, para ser franca. Las mudanzas me dan flojera y, sobre todo, me angustian. Siempre pasan varios días hasta que encuentras el control remoto o la caja donde pusiste tus calzones, y por lo general se te rompe justo el único disco que realmente tenía sentido. Así que antes y durante cada mudanza me multplico por cero y no solo no ayudo sino que generalmente estorbo. Por eso en estos días casi no he salido de la cama, me he limitado a mirar como volvían a salir de esta casa los pocos enseres que logré traer de Lima.
El próximo domingo a esta hora ya debemos estar instalados. El sábado vendrán mis suegros para ayudarnos a llevar la cama y el armario, que son los únicos muebles que merecen esa denominación entre las cosas que tenemos. El resto son fósiles, minerales, monedas, estampillas y un poco de ropa mía (no sé qué se hicieron mis veinte kilos de equipaje).
Como era de esperarse vamos a pasar algunos días sin teléfono y, oh margot, sin internet. Magtán dice que máximo 48 horas, yo prefiero hacerme a la idea de que voy a pasar incomunicada una semana por lo menos.
Vamos a vivir en un depa con dos cuartos, el nuestro y el de huéspedes, sala, cocina y banho; o sea bastante más espacio que en este estudio de un solo ambiente. Hay una estación de tren a la que, aleluya, puedo llegar a pie (y hasta con tacos) y la vista es linda desde la terraza donde nunca haré parrilladas (y no es que haya ninguna ley en contra, es solo que yo no hago parrilladas).
Estoy casi segura de que cuando pase todo el barullo, estaré muy contenta en Rosé, mi nuevo barrio. Solo que ya casi estaba contenta aquí, en Villarimboud. Uff, el anho del chancho apenas comienza y ya me está cayendo pesadito.

dimanche 25 février 2007

Et le Cèsar est atribué à ...


Primer anho que no voy a ver el Oscar en vivo y en directo. Sí pues, qué cosa, soy de las que hacen canchita y se juntan con otra gente para ver el Oscar. Bueno, era. La ceremonia es hoy a las ocho de la noche, dos de la manhana en mi órbita, imposible, no la hago.
En compensación, anoche vi por primera vez la entrega de los premios César, los Oscar franceses (aunque los franceses digan que esta noche se entregarán Los César americanos): no conocía ni a la tercera parte de los presentadores, no había visto ni una de las películas que competían por el prermio y hasta terminé extranhando a Pepe Ludmir y sus sucesores porque al menos cuando ellos hacían el intento de traducir les podía echar la culpa por no entender los chistes, pero ahora simplemente no los pescaba, o no tenía los suficientes referentes, whatever.
Igual, Jude Law hablando francés con acento inglés justificó el esfuerzo. Juliette Binoche lo presentó, han hecho una peli juntos por lo que entendí, y poco le faltó para lamerlo. Yo sé que está muy mal que se haya acostado con la nana, que Sienna Miller se demoró demasiado en chotearlo y todo lo que quieran pero durante varios segundos no pude impedir que se me descolgara el labio inferior con todas las consecuencias que ello implica.
Pedro Almodóvar también llevó su papelito en francés, y pronunció tan espantosísimamente como cuando habla en inglés. Hillary Swank llegó como vestida para el Oscar, strapless azul pegadito con lentejuelas y cabellos planchadazo, pero se disculpó por no hablar francés. Tenía que presentar las nominadas a mejor película extranjera (ganó Little Miss Sunshine) pero estaba tan hipertensa (o sea, bien tensa, no con problemas arteriales, aunque quizá, porque se le veía un poco machete) que cometió un error al momento de decir las nacionalidades -tampoco entendí- y no paró de disculparse, "it's excusable?" le preguntó hasta el final a la maestra de ceremonias.
Mucho menos glamour pero eso me pareció paja: como que no se la toman tan en serio, se nota que no han practicado mucho el guion, se equivocan, se cruzan, se desconciertan y los ganadores pueden agradecer tanto como les cante la emoción. Casi todos los hombres sin corbata y con barbita resina, las mujeres como si no hubieran tenido tiempo de pasar por el peluquero pero a pesar de eso, o quizá por eso mismo, guapas. Había gordas, narizonas, bizcas, crespas (yes!!) desalinhadas, con panhuelos en la cabeza, con lentes de tía, con zapatos chatos, con pantalón, pero nadie con un disenho de diez mil dólares ni con las tetas en bandeja. Mi tía Jeanne Moreau se apareció con unas tabas rojas de charol y una especie de manta negra que la envolvía como tamal, pero una grande.
El César a la mejor película fue para Lady Chatterly (su protagonista también se llevó el premio a la mejor actriz) y el de mejor director recayó en Guillaume Cantet, un patita de 33 anhos muy potable, por Ne le dis a personne, que es la adaptación de un libro del mismo nombre, cuya tradución en espanhol sería No se lo digas a nadie, por si a alguien le suena conocido.
Al terminar la ceremonia, mientras los premiados se subían al escenario para la foto de rigor, Jude Law volvió a darle sentido a todo, cuando dijo mirando a la cámara: "N'oubliez pas: aller au cinèma est sexy". Bueno, yo ya les conté mi Cesar, me cuentan el Oscar peeeee

Guillaume Cantet recibió su César de Jeanne Moreau (atrás)

vendredi 23 février 2007

Nosotros y ellos

Tomar agua del canho en lugar de comprar botellas de agua mineral es una forma de proteger el medio ambiente, evitar el despilfarro de energía y ahorrar el preciado don del agua. Cuando leí esto en una enorme lista de consejos que publicó el diario La Liberté para evitar el desastre ambiental que se nos viene, yo, que arrastro esa costumbre desde Lima básicamente por flojera antes que por inquietud ecológica, me sentí casi orgullosa de mí. Pero solo por un ratito, porque en las siguientes líneas me enteré que soy uno de los seres más contaminantes de este lado del mundo. Por ejemplo, debería comprar solo legumbres y frutas de estación porque los productos alimenticios importados se transportan en avión, lo cual implica elevadas emisiones de CO2, y encima algunos son cultivados en condiciones inhumanas, los agricultores no reciben sueldos justos y los sembríos son roceados con agentes tóxicos. En caso de suma necesidad, debería escoger frutas que hayan viajado en barco, porque contamina menos.
Siguiendo con mis delitos verdes, he agarrado la costumbre de darme banhos de tina, lo cual es un crimen porque gastas un orto de agua, ene veces más que cuando solo te das una ducha. Así que resulta que yo era menos agresiva para el entorno en Lima que acá en Villarimboud. Sí pues, cuando encuentro plátano para freír importado de Costa Rica no razono, y si aparece una paltita ecuatoriana pierdo los estribos. Además, mi casa de Miraflores solo tenía una ducha, aunque si hubiera tenido tina fácil que tampoco la usaba con lo estresadita que andaba.
Pero eso no es todo. Como el consumo de energía de la confederación se ha incrementado en dos por ciento durante los últimos anhos, las autoridades han propuesto suspender la venta de electrodomésticos con función stand by, o sea microondas, equipos de música, algunos televisores y un montón de cosas más. Si ya tienes uno, nadie te lo va a arranchar, pero la idea es prohibir su comercialización hasta el 2010, para presionar a los fabricantes a modificar sus aparatos. También hay una campanha contra las camionestas 4x4 porque además de consumir harto combustible, son "vehículos agresivos" que generan en sus conductores una sensación de poder y los vuelve propensos a infringir las normas de tránsito.
O los medios de este país tienen una obsesión con la ecología o yo me he vuelto repentinamente más sensible a estos temas (el planeta se está muriendo!!! cómo podría traer un ninho a este valle de lágrimas tóxicas!!)? O lo primero ergo lo segundo. Tampoco es que vaya a dejar de comprar ropa con fibra sintética o a comer solo vegetales cultivados bajo las normas del protocolo de Kyoto, pero al menos ya me instalaron la culpa, lo cual no es tarea muy complicada a decir verdad.
En la tele anuncian un sistema de circulación alterna para los autos en las grandes ciudades (un día solo circulan lo que tienen placa que termina en número impar y otro día los que tienen número par) y le pregunto a Magtán cómo va a hacer para ir a chambear si la primera estación de tren queda a cinco kilómetros de la casa y él entra a las siete de la manhana. "Han dicho las grandes ciudades", me responde, "o sea, Ginebra, Berna, Zürich y Basilea a lo mucho. Nosotros no tenemos esos problemas". Estoy a punto de responderle "Cómo que no tenemos esos problemas???" cuando me doy cuenta de que la primera persona plural me ha jugado una mala pasada: al decir nosotros, se ha referido a él, a mí y a la gente que nos rodea; pero cuando yo digo (o pienso) nosotros me refiero a mí, a él y a Lima y balnearios. Por ahora, todos los que nos rodean seguirán siendo ellos.
Pucha estoy segura de que tenía una moraleja ambientalista, pero ya me distraje con la sintaxis y mejor ahí lo dejo porque luego yo misma me enrollo.