
Primer anho que no voy a ver el Oscar en vivo y en directo. Sí pues, qué cosa, soy de las que hacen canchita y se juntan con otra gente para ver el Oscar. Bueno, era. La ceremonia es hoy a las ocho de la noche, dos de la manhana en mi órbita, imposible, no la hago.
En compensación, anoche vi por primera vez la entrega de los premios César, los Oscar franceses (aunque los franceses digan que esta noche se entregarán Los César americanos): no conocía ni a la tercera parte de los presentadores, no había visto ni una de las películas que competían por el prermio y hasta terminé extranhando a Pepe Ludmir y sus sucesores porque al menos cuando ellos hacían el intento de traducir les podía echar la culpa por no entender los chistes, pero ahora simplemente no los pescaba, o no tenía los suficientes referentes, whatever.
Igual, Jude Law hablando francés con acento inglés justificó el esfuerzo. Juliette Binoche lo presentó, han hecho una peli juntos por lo que entendí, y poco le faltó para lamerlo. Yo sé que está muy mal que se haya acostado con la nana, que Sienna Miller se demoró demasiado en chotearlo y todo lo que quieran pero durante varios segundos no pude impedir que se me descolgara el labio inferior con todas las consecuencias que ello implica.
Pedro Almodóvar también llevó su papelito en francés, y pronunció tan espantosísimamente como cuando habla en inglés. Hillary Swank llegó como vestida para el Oscar, strapless azul pegadito con lentejuelas y cabellos planchadazo, pero se disculpó por no hablar francés. Tenía que presentar las nominadas a mejor película extranjera (ganó Little Miss Sunshine) pero estaba tan hipertensa (o sea, bien tensa, no con problemas arteriales, aunque quizá, porque se le veía un poco machete) que cometió un error al momento de decir las nacionalidades -tampoco entendí- y no paró de disculparse, "it's excusable?" le preguntó hasta el final a la maestra de ceremonias.
Mucho menos glamour pero eso me pareció paja: como que no se la toman tan en serio, se nota que no han practicado mucho el guion, se equivocan, se cruzan, se desconciertan y los ganadores pueden agradecer tanto como les cante la emoción. Casi todos los hombres sin corbata y con barbita resina, las mujeres como si no hubieran tenido tiempo de pasar por el peluquero pero a pesar de eso, o quizá por eso mismo, guapas. Había gordas, narizonas, bizcas, crespas (yes!!) desalinhadas, con panhuelos en la cabeza, con lentes de tía, con zapatos chatos, con pantalón, pero nadie con un disenho de diez mil dólares ni con las tetas en bandeja. Mi tía Jeanne Moreau se apareció con unas tabas rojas de charol y una especie de manta negra que la envolvía como tamal, pero una grande.
El César a la mejor película fue para Lady Chatterly (su protagonista también se llevó el premio a la mejor actriz) y el de mejor director recayó en Guillaume Cantet, un patita de 33 anhos muy potable, por Ne le dis a personne, que es la adaptación de un libro del mismo nombre, cuya tradución en espanhol sería No se lo digas a nadie, por si a alguien le suena conocido.
Al terminar la ceremonia, mientras los premiados se subían al escenario para la foto de rigor, Jude Law volvió a darle sentido a todo, cuando dijo mirando a la cámara: "N'oubliez pas: aller au cinèma est sexy". Bueno, yo ya les conté mi Cesar, me cuentan el Oscar peeeee
Guillaume Cantet recibió su César de Jeanne Moreau (atrás)