mardi 7 août 2007

Trabajo de campo

Los reality-show son mi afición culposa. Cada vez menos, es cierto, porque se han vuelto muy predecibles: gente encerrada en una casa, flechazos calculados, intrigas banales, sexo en vivo ... nada del otro mundo. Pero hace algunas semanas volví a caer en la tentación con L'amour est dans le pré -El amor está en la pradera, más o menos- (http://lamourestdanslepre.m6.fr/), una producción de M6 que toma por las astas un fenómenos muy poco atendido en Francia y, supongo, también en otros países que cuentan con una significativa población de agricultores o ganaderos: la alta tasa de soltería. Solo en Francia, el porcentaje de solteros entre este "grupo humano" supera en 40% al de las zonas urbanas. Dos detalles que terminaron por pegarme al programa: entre los concursantes había solo una "campesina" -Sandrine, de 26 años- y entre los aspirantes a conquistarla había un suizo, Eric, de 28 años.

Primero, el canal seleccionó a los "paysans" que participarían en el reality: nueve, todos franceses. Luego, publicaron sus fotos y biografías en la página web del canal para que los interesados se apuntaran. El siguiente paso fue un "speed dating": cada concursante se reunió durante diez minutos con sus pretendientes, y anotó los nombres de aquellos que le resultaron particularmente atractivos, sus pretendientes hicieron lo propio indicando si deseaban o no continuar la aventura, la producción cruzó información y finalmente seleccionó dos candidatos por concursante.
En la siguiente etapa, cada campesino alojó en su granja a sus pretendientes durante una semana, al cabo de la cual debía elegir a una de ellas, siempre y cuando ellas estuvieran de acuerdo. Las reglas de juego establecían que los visitantes tenían que participar en las labores de la granja, es decir levantarse al alba para alimentar a los pollos u ordeñar a las vacas y acostarse luego de haber cosechado o sembrado lo que correspondiera y haber limpiado los establos. Ahora estamos en el tramo final: los pocos
paysans que lograron engancharse con alguna citadina deseosa de cambiar de vida, pasarán un fin de semana con ellas y conocerán a sus familias.
Por supuesto, el estereotipo estuvo a la orden del día. El campesino huraño y frugal, poco acostumbrado a tratar con personas ajenas a su estilo de vida, y las chicas mundanas llenas de fantasías sobre la vida en el campo. El choque de dos mundos dejó a muchos con el corazón partío.
Sandrine está entre los finalistas. Sus elegidos fueron Damien, un parisino de 30 años, y Eric, el suizo. Aunque inicialmente ella tenía predilección por el hijo de la Ciudad Luz, no pudo lidiar con la reticencia de Damien a ensuciarse las manos, vivir sin vacaciones y aislarse del mundanal ruido. En ese sentido, el tímido Eric tenía amplia ventaja: él también es
paysan en el Valais suizo, así que no solo no necesitaba indicaciones para cumplir sus tareas sino que las realizaba sin mayor aspaviento.
Aunque creo que no estaba entre sus intenciones, el programa también ha servido para poner sobre el tapete el conflicto que enfrenta desde hace algún tiempo a las numerosas personas que deciden dejar la ciudad y establecerse en el campo (buscando más seguridad, menos ruido, alquileres más asequibles) y a la gente que siempre ha vivido en un entorno rural: los primeros se quejan de que las vacas mugen todo el día, los gallos los despiertan muy temprano, las campanas de las iglesias les quitan el sueño y el olor del abono les arruina su fantasía de retiro campestre. Los segundos replican que se regresen a la ciudad o se acostumbren. En esta puja, algunos campesinos ya han cedido terreno, buscando espacios más abiertos para su ganado y aceptando las generosas ofertas monetarias de las compañías inmobiliarias que hacen negocio transformando granjas tradicionales en condominios tipo granja.
Supongo que en el fondo me siento un poco identificada con el desafío: a mí también me asfixiaba la bizantina Lima, y andaba buscando algo radicalmente distinto. La diferencia, en todo caso, es que el mundo rural nunca me resultó especialmente cautivante y que, ciertamente, Magtán no cría vacas ni gallinas, aunque eso no le impide escaparse al bosque cada vez que tiene un tiempo libre y el clima es propicio. De todas maneras, los sonidos y los aromas del campo me tomaron por sorpresa, y él también tuvo que resignarse a acercarse un poco a la civilización para ayudarme en el proceso. Eso, además de todos los ajustes que seguimos haciendo cotidianamente entre nuestras expectativas y nuestra realidad. Mi fantasía ciertamente era distinta a la realidad pero, por suerte, algunos aspectos de mi actual realidad superan mi fantasía.

6 commentaires:

Petisita a dit…

Que bueno que la realidad supero tus espectativas!
Yo soy una de esas que creia poder vivr lejos del mundanal ruido, pero no. Lo puedo hacer pero maximo un mes. Despues necesito la ciudad a gritos.

Jen a dit…

y viceversa, o sea también tuve que descartar algunas de mis expectativas iniciales, pero quién no?

Mario a dit…

Hay varios intermedios que mencionar en la oposición urbe v. campito. O sea, en tu caso particular, el salto de Limamantapacha a la campiña suiza son como diez dislocadas al mismo tiempo. Pero entre nuestra bienamada calcuta y el panorama de diez vaquitas, un molino y una iglesia gótica hay ciudad mediana, ciudad chica, pueblo sin semáfaros, poblacho minúsculo, etc. Yo acabo de volver del pueblo donde creció mi mujer, y luego del campo a 6 kms del pueblo donde vivieron dos años, que cuando había crecida vadeaban con el agua en la cadera y agarrándose de una cerca de alambre porque estaban peleados con el vecino en cuyo campo había vado. Bravo.
¿Qué tal los Beinveillants?(o como se escriba)
¿Por qué no repasas todos los impactos de la transformadaza, tipo "Este es el riñón de Jenny", "Este es el corazón de Jenny", etc.

Besos mil

Marito

Jen a dit…

qué buena marito!! podría empezar por estas son las muelas de jenny, porque como los dentistas son tan caros por acá -y el chocolate tan buenazo-, debo estar incubando todo tipo de caries.

Imberbe_Muchacho a dit…

hey! no sabia que tenias un blog, siempre leo SOMOS y me encanta como escribes, saludos!

Jen a dit…

hola!! pues gracias, para eso estamos, no gustaría pasar a tomar una tacita de café? me reído en tu blog!