samedi 28 juillet 2007

Operación merci

A veces de verdad parece que viviera en Suiza. Como el otro día, a media tarde en pleno centro de Friburgo. Todo indicaba que se trataba de una batida para detener a infractores de tránsito. Pero era justamente lo contrario, o más o menos. Si te paraba el policía y tenías todos tus papeles en regla, tu seguro al día, tu revisión técnica aprobada, tus llantas en buenas condiciones, tu nivel de emisión de CO2 bajo control y habías cumplido con tooooodas las demás condiciones que se les imponen a los choferes en este país, te hacías acreedor a una barra de 100 gramos de chocolate, suizo of course, de la casa Cailler. El resto se iba con su multa no más. La iniciativa ha rebotado en varios medios europeos, y aunque a la mayoría le parece una buena manera de premiar a los conductores y mejorar la imagen de la policía, también quienes aseguran que dada la cantidad de reglas y requisitos de circulación vigentes en Suiza, en realidad una barra de chocolate es muy poco premio.

9 commentaires:

Petisita a dit…

Pero la idea de premiar lo correcto y no solo multar lo no correcto me parece buena idea: Positive reiforcement. Y la idea del chocolate me imagino que es un detalle de reconocimineto nomas, que rico.

juan carrillo a dit…

pero conociendo al (o a la) automovilista citadino(a) suizo(a) promedio (de 40 años, metido en algún trabajo de administración o contabilidad), estoy seguro que el 99% no fue multado y recibió su chocolate súper bünzli y feliz...

otra: me acaban de pasar la columna sobre "el fenómeno del niño". qué buena! siendo papá, estoy totalmente de acuerdo contigo. a fin de mes nos vidrios.

Jen a dit…

de veras??? mostro!

schatz67 a dit…

Aqui en Limonta nos vamos todos en cana.

Aunque me olvidaba,estamos en Perusalem donde todo se perdona o se coimea.

Viva el Perú caraxo!!!

Jorge

Anonyme a dit…

Fantástico.

Otro mundo. La vez pasada iba a la FIL, en Monterrico, y en la avenida Olguín, a cien metros del Jockey Plaza, me topé con una batida cuasi parecida. Los tombos paraban a todos los carros y a los que les hacían caso ( porque la mayoría se daba a la fuga nomás o los culpables en una los recibían con billete de 20 luquitas y se iban). Los tombos se acercaban para que veas su pantomima vehícular y caleta nomás me ofrecieron un cartoncito amarillento, que me invitaba a una pollada amenizada con un potentente equipo cuadrafónico, a ocho lucas, la primera chela era gratis. Colabora con mi actividad, pé, jefecito...

erika a dit…

Mi ya, queridíiiiisima Jennifer:
ayer leí tu columna en somos,... y que te puedo decir....
los que no somos papás todavía y llevamos más de treinta años en este planeta viendo y presenciando de todo TE LO AGRADECEMOS, que te puedo decir diste en el clavo.
yo adoro los niños, y no me convence nadie que un ser de cuatro patas con una lengua hasta el suelo que jadea y ladra todo el día, los puede suplir o por lo menos suavizar el hecho que todavía la cigueña no pase por casa.
pero, ay cada monstruo por ahi, que cuenta, simpre, con progenitores a la altura, par de babozones que aplauden todo lo que el mocoso haga sobre todo si, oh, que curioso, se lo hace al prójimo...
y claro los que no tenemos hijos todavía, somos, siempre, su mejor target, bueno como te explico que con lagrimas emocionadas te lo agradezco.
Erika.

chica a dit…

Ala que bacán! No imagino una iniciativa como esa por acá: los tombos pararían a todo el mundo, pero para revenderles los chocolates a precio de fábrica. Y con lo que ganan los pobres, quién no les compraría un chocolatito... (bueeeno)

Jen a dit…

Erika: Gracias!!! lo malo es que aparentemente todos nos volvemos iguales cuando son nuestros críos los que arman el despelote.

Chica: un Princesa a precio de fábrica??? pucha, no creo que les salga a cuenta.

erika a dit…

bueno, si tu lo dices....
yo en lo personal trato de ser muy consecuente con lo que pienso y estoy muy a favor de la autocritica.