mercredi 27 décembre 2006

Pues, mode d'emploi (para PdR)



Magtán aprende rápido el espanhol. De hecho no es un principiante total, como dicen los profesores de idiomas, porque hace algunos anhos pasó tres semanas de inmersión lingüística en Cusco. Además habla muy bien italiano, aunque a veces eso es un estorbo para su espanhol: tiende a pensar que todas las palabras italianas son espanholizables (el “Ciao”, por ejemplo, lo usaba en Lima para decir hola) o que se entienden imediatamente en espanhol (cuando dice “brutto” piensa que yo entiendo “feo”, o si me pregunta "qué voi hacer?" yo entiendo que me está preguntando qué va a hacer él, cuando en realidad él quiere decir: "qué quieres hacer?") [estoy escribiendo fonéticamente el italiano, porque desconozco mayormente].

Yo le hablo casi todo el día en espanhol, incluso si luego tengo que traducir al francés. El problema es que básicamente aprende la primera y la tercera persona: a veces me pregunta “ya te cansé?” pero quiere decir “ya te cansaste?”. Pero a mí me vacila seguir su proceso de aprendizaje, la manera en que va infiriendo sus propias reglas, por ensayo y error, solo a fuerza de escucharme. De hecho, es capaz de entender casi todo, aunque no conozca el significado de todas las palabras, pesca el sentido por deducción.

De su ex, aprendió a decir miércoles en lugar de mierda, y Dios mío. Yo tengo un poco de cuidado para no acostumbrarlo a usar expresiones con marca femenina como “qué barbaridad” o “regio”, pero no he podido evitar que se le pegue el “qué lindo”. Su proceso también me sirve para analizar mi “idiolecto”, o la manera en que yo uso el idioma. A mi pesar, aprendió a decir “coquillas”, en lugar de “cosquillas”, porque evidentemente yo pronuncio “cogquillas” como impenitente limenha (y para él la "g" al costado de una "k" seguida por vocal, ya es too much, así que simplifica anulando la "g"). Ahora presto más atención cuando uso esa palabra, pero temo que algo parecido ocurrirá con “mogca” y “egquina”.

En general, no he tenido mayores complicaciones para explicarle el sentido de las palabras y las expresiones cotidianas. Solamente no consigo hasta ahora aclararle el uso del “pues”. De hecho, me doy cuenta que ni siquiera yo lo tengo claro. Cuándo decimos pues los peruanos? Pues, casi cuando nos da la gana y no nos equivocamos, pero él, pues no le achunta. A veces le digo “apúrate pues”, y él me responde “qué pesada eres, pues”, y así por el estilo.

El tema fue materia de discusión hace unos días, pues la visita de mi hermana fue propicia para una avalancha de pueses. Mi cuhnado se sumó al cargamontón porque pese a que vive con Fiorella hace dos anhos, todavía no le agarra el feeling. He estado tentada a buscar alguna explicación más formal en los servicios gramaticales on line, pero todavía prefiero esperar para ver cómo funcionan los mecanismos innatos de la lengua. Ya quisiera Chomsky tener un laboratorio de ensayo como este.



(la imagen pertenece al sitio web www.nogales.edu.co)

4 commentaires:

Patricia a dit…

Chatita de mi alma, antes que nada, gracias por la dedicatoria, pues, debo decir que aunque no acabaste la carrera eres una filóloga innata. Sobre la partícula en cuestión, es una conjunción de causa, que originalmente servía como conector lógico, pero el dialecto limeño lo convirtió en una muletilla polisémica, que en cristiano quiere decir que es una palabra que usamos para lo que nos de la gana. En mi humilde opinión es una voz enfática, es decir sirve para ponerle más punche a nuestras oraciones. No te agobies, los extranjeros terminan por encontrarle usos lógicos y esperados. Si no mira a Iñigo, un asiduo usuario del pues, a quien su extraño origen vasco no le impidió aprender las bondades de la palabreja.
Un beso enorme y que todo te salga bien Chatita. Espero haber contribuido a la explicación pues....

Jen a dit…

gracias amiga, yo sabía que tú eras la voz. ahorita, lo siento a magtán a leer para que entienda de una vez por todas.

Martin a dit…

Gracias, pero no entiendo nada.

Mil Orillas a dit…

JAJAJA! Qué cómico este post!
Mi marido es peruano, entiendo el pues, pero lo que me hace graia es que después de tantos años juntos siempre me sorprende con una palabra nueva. Hoy dos: tajador y guachita. Jaja! Me da risa hasta escribirlo! Lo chistoso es que el no tiene acento peruano, habla muy lavado, pero de vez en cuando sale con esas chispas. Alguna vez he llegado a pensar que me está vacilando hasta que leo la palabra en alguna novela de Bryce y veo que es verdad, que existe la palabra!

cariños