mercredi 3 janvier 2007

El hambre y las máquinas


Que conste que no soy una experta en el tema. Pero licuadora, tostadora y batidora sí conocía, aunque solo los usufructué por interpósita persona (qué palabras más feas estoy usando). La cosa es que acá, además de los aparatos para hacernos la vida más fácil que todos seguramente conocemos, hay varios otros que, además, forman parte de la tradición culinaria local. Es como si, los peruanos tuviéramos una máquina disenhada para preparar el cebiche, o un aparato para cortar el pescado del cebiche, por ahí va la cosa.
Repito que puedo estar pecando de provincianaza (esta es una advertencia que, me temo, voy a colocar más seguido) y de ignorante culinaria total, pero no me van a decir que todo el mundo -o sea toda Lima- tiene un kit de fondue. Esmpezando por ahí: el aparato no puede ser más específico.( Pa los más jaujinos que yo: fondue, dícese de plato típico suizo que consiste en queso derretido con pan. También hay variantes: bourguignone, de chocolate; y chinoise, de carne, o viceversa?). Su hornito, su cacerolita, sus trinchecitos y hasta sus platitos. Si quieres también encuentras la preparación lista para echar a la olla, ya sea en tipo moitié-moitié (mita-mita, combinando dos quesos) o completa, que debe ser más o menos como el ají de gallina en sobre.
También es bastante conocido por ustedes el aparato de raclette (ver foto, no hacer comentarios sobre la austeridad ni el desorden reinantes), tradicional de estas tierras pero más de Francia, creo: es una especie de planchita, con dos niveles, arriba, bien liso, pa que pongas tu carne, tu choricito, tu tocino; y abajo con sus compartimentos para que coloques unas paletitas donde va, nuevamente, el queso que, además, se llama "raclette", y hasta puedes comprar un accesorio pa cortarlo en la longitud y el ancho de las paletitas (porque estas últimas tienen medidas oficiales). Previamente, has sancochado papas (que las venden en bolsas rotuladas "raclette") y has hecho una ensaladita o has abierto una lata de pickles (pero en este último caso, no me invites mejor). Cuando el queso está derretido, sacas tu paletitas de la plancha y, con la ayuda, de unas cucharitas de palo echas el queso sobre tus papas. Buenazo pa'l frío (las carnes, las sacas antes de que se quemen pe).
Más caleta es la "pierrade", que viene a ser como una raclette pero sin el compartimento de quesos, solo la planchita pa' las carnes. Según la cantidad de invitados que tengas, puedes poner dos o tres de estos aparatos en la mesa, además de las ensaladas y guarniciones que quieras. Muy parecida es la "charbonnade", que es lo mismo que la anterior pero con una superficie fabricada en base a carbón, o algo así (que tampoco puedo entender todo tan rápido), y que le da a las carnes un sabor más parecido a nuestra parrillada.
Crêpes si conoces, espero: panqueques pues miraflorino, solo que pueden ser salados o dulces, según lo que les pongas. Ya, la novedad acá es que tambien hay su maquinita casi self service para que la gente se atienda en la mesa. Tú haces la mezcla no más -harina, huevo, leche y sal, supongo- y la colocas en un recipiente sobre la mesa (o en varios si hay más gente), luego enchufas tu aparatito de crêpes -que es como una planchita pero con varias divisiones redondas para que eches ahí la preparación- y cada uno se sirve, agregando a la masa quesito, jamón, tomate, fudge, nutella, manjar blanco (caramel, le dicen acá), en fin. Cuando está dorado, agarras tu cucharita de madera -que es más una espátula, pensándolo bien- y al plato.
No puedo terminar este post sin hacer una mención honrosa a la humilde pero ubicua freidora de papas. Igualita a la de las pollerías, solo que en tamanho personal. Las papas fritas son una institución en Bélgica, Francia y Suiza así que nadie se anda con improvisaciones a la hora de prepararlas: hay un corte -con ancho y largo determinados- que todos asumen como el "estándar" y nada de estar calentando horas el aceite, y que luego una papa te quede bien dorada, la otra ahí no más, mientras tú quedas oliendo a fritura toda la semana. Pones a calentar el aceite, y vas cortando las papas. Luego, fríes cinco minutos máximo, y listo. Me dirán alienada de lo peor, pero salen buenazas.
Bueno, todo esto para comentar que si eres la anfitriona, no tienes que cocinar todo el día ni invertir en comprar comida hecha, solo enchufas y cada quien baila con su apetito. Paja, no?

1 commentaire:

Mil Orillas a dit…

JAJAJAJAJA!

Qué bueno!!!!

Nunca había pensado en un máquina para el ceviche!

mil cariños